X sufre una nueva caída global: la red social deja de cargar publicaciones en España y otros países por segunda vez en la semana
por Manuel NaranjoLa tarde se estaba moviendo con normalidad: gente mirando titulares rápidos, cuentas de marcas soltando novedades, conversaciones a medio escribir… y, de repente, silencio. Ese silencio raro que no tiene que ver con tu WiFi ni con tu móvil, sino con la sensación de que una plaza pública digital acaba de cerrar la persiana sin avisar.
En España, como en muchos otros países, X ha vuelto a dar problemas serios hasta el punto de quedarse prácticamente inaccesible, aunque en el momento de escribir este artículo va y viene. Lo llamativo no es solo el “se ha caído”, sino el patrón: cuando una red social de este tamaño se rompe, no lo hace con un único síntoma. Se rompe con pequeñas señales que te hacen dudar durante unos minutos… hasta que ya no hay duda.
Y ahí es cuando empiezan las rutinas modernas: mirar si es cosa de tu conexión, reiniciar la app, probar en el navegador, entrar desde otro dispositivo, preguntar en un grupo de WhatsApp si a alguien más le pasa. El resultado, esta vez, era bastante unánime.
Qué estaba pasando exactamente con X
Los fallos al principio se han traducido en algo muy concreto: los posts no cargaban. Da igual si entrabas desde la web o desde la app, el feed se quedaba sin actualizar y el contenido no aparecía. En algunos casos, X mostraba un aviso indicando que no se podían recuperar los posts en ese momento; en otros, la aplicación directamente dejaba de funcionar con normalidad.
Según se dice, la incidencia más fuerte arrancó alrededor de las 16:15 (hora peninsular española), cuando el servicio dejó de cargar publicaciones y la app se quedó sin refrescar. Eso es lo que marca DownDetector.

Por qué estas caídas se notan más que antes
Cuando X falla, no es “solo” una red social menos. Para mucha gente es un termómetro de última hora, un sitio donde se confirma si un aviso es real, si un evento va en serio o si se ha liado en algún punto del mapa. Y para medios, empresas y creadores, también funciona como canal de distribución, atención al cliente y escaparate.
Por eso, aunque el fallo técnico sea el mismo, el impacto se multiplica. Una caída breve puede ser una molestia; una caída que se alarga convierte el timeline en un desierto y empuja a la gente a otras plataformas, aunque sea por pura necesidad.
No es un hecho aislado y eso es lo que inquieta
Este episodio llega, además, con un dato que pesa: es la segunda vez en la misma semana que ocurre algo parecido, con síntomas muy similares. Y cuando una plataforma repite problemas en un periodo tan corto, el debate cambia de “vaya corte” a “qué está pasando por dentro”.
Aquí entran en juego muchas posibilidades (picos de tráfico, cambios en infraestructura, errores en despliegues, incidencias con proveedores), pero lo relevante para el usuario es lo de siempre: fiabilidad. En redes sociales, la confianza se construye con costumbre. Y la costumbre se rompe cuando el servicio deja de estar.
De momento X no ha hecho declaraciones públicas explicando el motivo o el alcance. Ese silencio suele ser normal en incidentes en desarrollo, pero deja a la gente a ciegas justo cuando más busca una respuesta.
Mientras tanto, lo más útil es separar lo que sí puedes controlar de lo que no. Si el fallo es global, reinstalar la app o cambiar ajustes rara vez arregla nada. Lo práctico es comprobar si el problema también ocurre en la web, ver si otras personas lo sufren y esperar a que el servicio se recupere. Si necesitas publicar algo urgente, toca tirar de alternativas: otras redes, un canal de Telegram, un mensaje en comunidad o incluso email si hablamos de comunicación profesional.
Porque al final, cuando X se cae, la lección es vieja pero sigue vigente: depender de un único canal siempre tiene un precio. Y ese precio se paga justo en el peor momento, cuando más falta te hace que funcione.
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